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Sun

04

Jul

2010

Memoria, fuentes orales y ciencias sociales PDF Print E-mail
Written by Rubén Kotler   
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Discurso de inauguración de las «Primeras Jornadas de Historia Reciente del NOA. Memoria, fuentes orales y ciencias sociales», celebrado en Tucumán entre el 1 y 2 de julio de 2010


 
Inauguramos estas Primeras Jornadas de Historia Reciente del NOA en el mismo momento en el que el fiscal del Estado, Alfredo Terraf, lee los alegatos en el histórico juicio por el centro clandestino de detención la ex Jefatura de Policía de Tucumán. Para quienes venimos investigando la historia reciente de nuestra provincia, este juicio histórico tiene un significado particular, que excede lo meramente simbólico. Inaugurar estas jornadas académicas en este contexto nos lleva a reflexionar muy particularmente sobre el significado de nuestras investigaciones, al tiempo que nos abre nuevos interrogantes que vienen a sumarse a las ya múltiples preguntas sobre ese pasado en cuestión, pasado, que como hoy podemos apreciar, se funde con nuestro propio presente. Pasado y presente están entonces entrelazados entre el quehacer historiográfico de quienes decidimos abordar distintos aspectos de nuestra historia reciente y la difícil tarea y la responsabilidad histórica que tienen tanto los abogados defensores de los ddhh como el propio tribunal que en una semana debe dictar sentencia.

Inauguramos estas primeras jornadas además con la alegría de saber que venimos a aportar nuestro grano de arena para contribuir con el cambio historiográfico pretendido por nuestra asociación desde el lanzamiento público de AHONA hace hoy, exactamente, un año. Hicimos la presente convocatoria lo suficientemente amplia como para dar cabida a todos aquellos que desde un abordaje u otro vienen intentando echar un manto de luz sobre nuestro propio pasado, pasado que de alguna manera, nos involucra, y por el cual nos sentimos obligados a responder.

El filósofo Pablo Dreizik afirma que “estamos llamados a responder por, y somos responsables de, acciones que no hemos cometido y que tuvieron lugar en un tiempo que no es el nuestro”; al comenzar a rodar estas primeras jornadas es este el espíritu que nos mueve, el de dar cuenta de un pasado que parece ajeno al nuestro pero que sin embargo nos compromete, porque es cierta también la consigna que históricamente levantó la agrupación HIJOS cuando afirmaba que todos somos hijos de una misma historia.

En nuestra región Noroeste del país existe la necesidad en muchos no solo de revisar el pasado sino, y sobre todo, de concretar un verdadero proceso que desemboque en la justicia, esa que hoy escribe un capítulo importante en los tribunales federales.

Desde los tribunales se busca echar luz sobre la verdad bajo el principio de la justicia. Desde AHONA decimos que el papel que nos ocupa a los historiadores y a todos aquellos que deciden abordar el pasado reciente de nuestro país o región, es el de descubrir sin prejuicios y sin ataduras los complejos procesos sociales que se van concatenando y que conforman finalmente nuestro propio presente. Pero como además si la historia sirve, como creemos, para contribuir a la transformación de esta realidad, el principio del conocimiento del pasado reciente debe ser motor para ayudarnos a comprender el presente en pos del cambio buscado. Juega, en este proceso, un rol clave la memoria social y colectiva, aquella en la que creemos como herramienta transformadora. No venimos a erigirnos en dueño de la verdad, pero si a poner nuestros conocimientos al servicio de la comunidad que nos permitió formarnos. Estas jornadas de historia reciente del NOA, que inauguramos hoy, primero de julio de 2010, cuando celebramos el día del historiador, suponen abrir un nuevo espacio donde pensar, reflexionar y discutir nuestra propia historia, en pos de pensar nuestro presente y buscar salidas al cambio por el futuro que buscamos.

Quiero hacer mías las palabras del historiador Howard Zinn y que éstas sirvan de homenajes por el día del historiador al recientemente desaparecido autor estadounidense.

Decía Zinn respecto a la historia de Estados Unidos que el futuro está vinculado a la comprensión de nuestro pasado. Por eso: escribir sobre la historia nunca es un acto neutral. Al escribir, decía el historiador, espero despertar una gran conciencia de la injusticia racial, del prejuicio sexual, de la desigualdad de clases, y del hibris nacional. También quiero sacar a la luz la resistencia – de la que no se informa – de la gente contra el poder del sistema gobernante, de la negativa de los indígenas a desaparecer simplemente; la rebelión de los negros en el movimiento contra la esclavitud y el movimiento más reciente contra la segregación racial; las huelgas realizadas por la gente trabajadora a través de toda la historia norteamericana en un intento por mejorar su vida.

Omitir esos actos de resistencia, advertía Zinn, es apoyar la visión oficial de que el poder sólo se basa en los que tienen las armas y poseen la riqueza.

Él escribía para ilustrar el poder creativo de la gente que lucha por un mundo mejor. La gente, cuando está organizada, tiene un poder inmenso, más que cualquier gobierno. Y así como es válido afirmar para la historia de Estados Unidos que ésta está impregnada de historias de gente que resiste, se pronuncia, se atrinchera, organiza, conecta, forma redes de resistencia, y cambia el curso de la historia, también lo vale para la historia reciente de nuestra región noroeste del país.

Zinn afirmaba no querer inventar victorias de los movimientos populares. Pero pensar que la escritura de la historia debe apuntar simplemente a recapitular los fracasos que dominan el pasado es convertir a los historiadores en colaboradores en un ciclo interminable de derrotas. Si la historia ha de ser creativa y anticipar un futuro posible sin negar el pasado, creo que tiene que poner el acento en nuevas posibilidades de revelar esos episodios ocultos del pasado, cuando, aunque sea en destellos breves, la gente mostró su capacidad de resistir, de unirse y, ocasionalmente, de vencer. Lo que hoy sucede en el Tribunal Oral y Federal con la lectura de los alegatos en el juicio contra los represores es parte también de aquellas victorias de los pueblos a las que alude Howard Zinn.

Para terminar quisiera decir que comparto plenamente la idea que
“La historia puede ayudar a nuestras luchas, si no concluyentemente, por lo menos sugestivamente. La historia puede hacernos abandonar la idea de que los intereses gubernamentales y los intereses del pueblo son los mismos. La historia puede contarnos la frecuenciaa con la que los gobiernos nos han mentido, cómo han ordenado que sectores enteros de la población sean masacrados, cómo niegan la existencia de los pobres, cómo nos han orientado a nuestro momento histórico actual...”
La inauguración entonces de estas Primeras Jornadas de Historia Reciente del NOA tendrá ese espíritu, el mismo que ha guiado a Howard Zinn en vida, el único por el cual vale la pena investigar, escribir y transmitir ese pasado reciente que nos convoca. Es lo único por lo que vale la pena inaugurar este foro de discusión, debate e intercambio.


 

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